En el vestuario de la universidad
Hoy ha llegado a la universidad con una idea fija: follarse a Kinaro, una perciosa muñeca que se sienta al lado suyo en clase y que consigue ponerle el nabo bien duro, cuando le susurra algo al oído.
Los vestuarios son mixtos, y él espera a que todo el mundo se marche para atacar, y así es, sin pensarlo dos veces, va hacia ella y empieza a tocar sus preciosas tetas, lo hace tan bien que Kinaro, apenas pone resistencia. Él acaricia su coño y ella se excita cada vez más. Ambos se ponen a mil y enseguida la penetra hasta el fondo con su polla empinada…

